30 nov. 2010

Otoño.

Un orgasmo para los sentidos. Los ojos entornados igual que cuando siente unos labios rozar su ombligo, y sabe que van a bajar, bajar...
Los dedos tiemblan, y el corazón le late desbocado. Las piernas erizadas por el frío y el agua de la lluvia. La sonrisa a medias, para que no crean que está loca. Los labios. Un guiño. Semáforos en rojo. Y una mirada que se estrella en el suelo mojado de vergüenza. Soplándole al viento helado. Esquivando hojas. El gorro desentonando sus mejillas. Los cascos abrumando y dándole con una melodía increíble, sentido a todo.
A pesar de ser un día gris, nunca estuvo tan dulce...y sola.


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29 nov. 2010

- Oh - oh, esto tiene que ver con una buena conversación y...¿cómo no?, con buen sexo tío...

El 9 de septiembre.

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Lo mejor de no tener nada, es que no puedes perder nada.

No recuerdo quién dijo una vez que, lo bueno de jugar con fuego, es que al final aprendía uno a no quemarse.
Y es que es cierto.
Tan cierto como que lo que no te mata, te hace más fuerte y que lo que no te ha vuelto loco ya, no lo hará jamás.

26 nov. 2010

Voll-Drumm-Bass

Cualquier intento de describirlo, acabará en pura mierda. Seguramente. Así que dejo una canción que La fuga escribió mucho antes de que nos conociéramos, pensando en lo que nos pasó ayer.


21 nov. 2010

Señales de humo.

En la vida real, la pizza se está descongelando poco a poco, despacito, todo lo despacio que soporta al estar a 250º. En la tele, la musiquilla del intro de Skins. Vaya, que justo. Thomas se acaba de mirar al espejo, y se ha autopresentado, está bailando cómo solo un negro sabe hacerlo.
En la otra...
Va descalza y tiene escalofríos.
Ojalá le fuera difícil explicar lo que está pasando, porque eso significaría que aún complicado, podría hacerlo.
Le encantaría retener cada uno de estos momentos porque está segura que algún día le van a servir para mucho.
Hoy ha ido a un concierto de rock. Sola.
Sólo la banda y ella, lo sabe cierto porque es la primera vez que le ha temblado la sonrisa. Las sonrisas no tiemblan, y cuando lo hacen es que algo grande está pasando.
La magia de las palabras. Con las que hoy a volado y las que ayer le escupieron y la llamaron, pesimista. Pesimista, sentenciada, etiquetada, así al aire, sin motivo, dejada caer como un jarro de agua fría, alguien sin ton ni son, que apenas sabe su nombre, y mucho menos su historia. Pesimista por no controlar lo que vomitaba, porque la realidad es que estaba en shock y no creía estar oyendo que un alguien seguía siendo asfixiada por unas zarpas que apretaban su cuello y que creía destruidas. Hay veces que no es fácil pensar con claridad y nadie debería pedir perdón por lo que dice en esos momentos.
En cambio ella si que debería pedir perdón por quedarse con cada letra que formaban los versos de esas canciones del concierto de hoy. Se las ha querido robar, a la pareja que no dejaba de besarse en cada canción y que se miraban con un cariño que hasta dolía, a los dos amigos que cantaban como si les fuera la vida en ello, a la despechada de la fila de delante que seguramente no dejaría de mirar de reojo a la pareja, porque él le pertenecía hasta que llegó ella, igual que las rimas de su amor pasado y que sin tener remordimiento también le ha arrebatado. Cada uno con sus movidas pero todos teniendo en común que eran del mismo lugar.
Cada momento, cada instante, es tan complejo e increíble que le vuelve loca, el no controlarlos, y no poder analizar y grabar cada milímetro de ellos, porque detrás de uno, ya está el otro empujando y buscando su lugar en un cacho de su piel, para que al segundo siguiente llegue otro, y al siguiente, otro más, y otro, y otro, y otro...

Algún día todo será al revés...

18 nov. 2010

'Ahora mismo podría soplar estas seis velas, apartar el edredón blanco, bajar las escaleras y salir afuera. Subir, hacia arriba, y perderme...'

El viento de mediodía te empuja calle abajo, el murmullo de la gente se cuela por debajo del pelo, y del gorro negro que te roza casi las pestañas. Los cascos no los callan. El alcohol, si. El chico de las gafas la mira, igual reconoce esa canción que suena, o igual no, igual no la mira a ella, simplemente está en blanco con los ojos fijos en un punto y ese punto es una boca que no deja de hacer pompas de chicle. Siempre lo haces cuando llevas gorro, y siempre en el metro.
A veces le gustaría ser tan sincera con los demás como lo es con ella misma. A veces no está, su mente viaja, mientras su boca escupe tonterías para hacer reír al resto. Viaja. Lejos. De ese sofá negro en el que por un momento ha temido que los cojines pudieran tragársela.
Perfección. Y ella, la imperfección, pasando la lengua por un diente al que le falta un pequeño trocito, imperceptible.
A veces le gustaría conformarse con todo aquello que tiene y no buscar, lo mínimo. Las pequeñas cosas que hacen que las vidas valgan la pena. Esos momentos que joder, parece que todo el mundo tiene a alguien con quien compartirlos y ella no. Son cosas tan absurdas y tontas, que únicamente mentes increíbles y privilegiadas lograrían entenderlo. Por eso tiene frases por la casa, a las que sonríe de vez en cuando y habla en sueños. Baila, y a veces cree que la están mirando y se corta, pero le bastan dos segundos para saber que nadie en el mundo sabe el ridículo que está haciendo en ese momento y por lo tanto son incapaces de reírse de ella.
A veces ha pensado en abandonar, no lo niega, realmente, ya todo da igual, las apariencias mantenidas tantos años con la gente, el quedar bien, el encajar, el gustar y supongo que sigue porque no tiene otro plan. Abandonar, nunca será volver, sino saltar, de un lado a otro. Cumplir más y más sueños. Más, siempre más. Siempre quiere más y todo se le queda pequeño. Se ahoga en los lugares conocidos. Cuando ya conoce las calles, necesita otras nuevas.
Hoy se miraba las manos, los nudillos se le están cortando, las apretaba y se tocaba suavemente con los dedos, el invierno está llegando. Su invierno, el frío.
Los escalofríos por la espalda sentada en la mesa de cristal.
A veces se acuerda de personas. Personas. Últimamente piensa demasiado en todos ellos, en todos, ¿sabes?, seguramente cabrían en una mano. Que triste. Y que alegría cuando ve tu carita de sorpresa. Y que ganas tiene de que le acaricien la frente y soltar lágrimas de mentira delante tuya para que vengas y lo hagas. Y cómo te mira. Y sobretodo, cómo echa de menos ser la mujer de Cobain.
Echar de menos.
Pero si es una máquina, realmente debería ser imposible sentir todo esto.
A veces, vuelve a ser ella.

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11 nov. 2010

- En fin... Creía que usted fue una revolucionaria en su juventud.
- Soy una superviviente. Cuando vives en un régimen de terror lo único a lo que aspiras es a ganar un día más a la vida, y bajas la cabeza; no ves, ni oyes, casi ni sientes, temiendo que se fijen en ti. El terror anula a los seres humanos, y para poder sobrevivir sacas los peores instintos...

8 nov. 2010

Besos de esos.


Y de un tiempo a esta parte decido soñarte,
embrear mi camino con lodo,
y cagándome en todo, VOLAR y ya ves...

6 nov. 2010

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Gente, gente, gente…apartarme de la gente.
Ni una sola alma a la que salvar. No me va lo imposible.
Me aburren, me aburro. Vivimos con un plan futuro continuo, y al siguiente instante de ese plan ya pasado, te miras las manos y las tienes más que vacías. No sé que es mejor.
Sonrisas, al son de una canción, carcajadas retumbando en las escaleras de una noche cerrada, sin demasiado frio, pelo, pelo largo, pelo, pelo, pelo… Tabaco.
Suena 'La Valse d'Amelie', ir en moto por Barcelona es uno de los mayores placeres que he experimentado en esta vida, y justo suena esta canción, será porque ella va en moto… Me sobra en la película el hombre que la besa en los ojos, me sobra en la vida el hombre que me besó en los ojos. Me gusta el pelo rubio de la conductora, Colón nos miraba de reojo, lo sé. Mientras dábamos vueltas bajo sus pies…y él seguía señalando impasible el horizonte.
Chocolate, chocolate caliente. Me quemaba las manos.
Me he comprado un plan, un par de libros y unas ganas de aprender inglés. He matado 3 sanguijuelas.
Seguimos aquí. Es 30 de junio otra vez. No me apetece, no saco nada y te lo digo con una sonrisa. Siempre estoy sonriendo. No sé como me lo monto. Siempre está para todos. Incluso para el granaíno o más conocido como 'tu mai sista andaluz', que al principio me tocó los huevos pero luego me descubrí con los ojos entornados escuchando con la bocaza medio abierta, intercalando risillas entre 'redondas' , 'tranzitoz', y 'a mí el catalán me la trae floja, sabe Usted?'
Ese jodido hombre había vivido en mil lugares, se cogía la cabeza, se frotaba los ojos, y me contaba las cosas mirando al frente como si realmente se las estuviera contando a él mismo y se notaba como añoraba hacer guardias de la mili en Zaragoza envuelto en una manta, reía, y miraba mi trenza.
Me acuerdo que un día trabajando me dí cuenta de que tenía miedo. De llegar a vieja, y no haber hecho nada extraordinario en mi vida. El no tener nada que contar, el no tener nada con que impresionar en el tren a la jovencita de mi lado. Cómo la mujer mayor que conocí en otro viaje, me admiraba ella a mí, me decía que era valiente, a este hombre yo se la sudaba, lo mío no tenía ningún mérito comparado con lo que el había vivido, y así es como debe ser.
Me duele los pies, de tanto pensar.

5 nov. 2010

Recuerden, recuerden...

Este concierto se lo dedico a la señora Justicia en honor a las vacaciones que parece se está tomando.