31 mar. 2011

comptine d'un autre...vie

Y al final, después de todo, aquí, ahora, mi vida se reduce a la ilusión. No a la ilusión por algo, a echarla de menos. Tumbada de lado, en camas duras, sin poder dormir, con los ojos abiertos en la oscuridad. Es la tristeza del siglo. El entusiasmo, esa sonrisa que aparece sin querer cuando lo piensas. ¿Sabes? Sin sueños, las personas no somos nadie, y con demasiados, nos perdemos en la elección de cuál perseguir primero. Y tanto estar en stand-by me abruma. La monotonía me asfixia y la toma de decisiones me da asco, y más hoy, cuando sé que mi suerte está secuestrada, porque lo sé, porque eso se siente y lo peor es, que yo, me dejo robar. Me cansa el temblor de manos que hace que la letra de mis papeles baile al compás de mis nervios. Me odio cuando mi rabia se arremolina en los puños, cuando sé que tengo que dar la espalda y andar en dirección contraria y no hago más que dar la cara, de frente, como mucho con un ceño fruncido en el que el resto del mundo, se caga. Ya no oigo, porque no me interesa, ni me interesa algo complicado porque sé que no lo conseguiré, porque hoy tengo miedo, porque entre equivocarse y no, el porcentaje de ganar nunca está de mi parte, porque todo es tráfico intenso a mi alrededor, vidas atropelladas sin sentido, millones de ejemplos de ellas que no quiero para la mía. Y una canción de piano, y la fotografía de una pupila sin reflejo. Y siento que la acabaré malogrando, que seré vieja, que cuando ya no pueda andar será cuando me entrará el pánico y las urgencias de correr, y entonces me veré aquí, sentada, dejando que todo pase sin rozarme siquiera, sin sentir si no o si si…

(Es extraño, no llorar al escribir un texto y si al leerlo.)

29 mar. 2011

Me da vértigo el punto muerto…
y la marcha atrás,
vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gas-oil.

Me angustia el cruce de miradas,
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo
el paso obligatorio,
las tardes de domingo y hasta la linea recta.

Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran a sus ideales
sobre los de cualquiera

Me cansa tanto tráfico
y tanto sin sentido
varado frente al mar mientras el mundo gira.

25 mar. 2011

- Y hoy en el hospital he robado perchas.
- ¿Perchas de qué?
- ¡Perchas, de perchas! ¡De la ropa!
- ¿Y por qué?
- No lo sé…

22 mar. 2011

¿Cuán malo es cerrar fuerte los ojos y apretar los labios para desear que mañana todo sea diferente? Correr detrás de esa utopía que llaman felicidad como si nos fuera la vida en ello. Abandonarse al destino sin más, ni más. Pasar los días esperando que ocurra algo, algo que nunca llega y cuando nos damos cuenta de que nunca va a llegar, nos aterroriza la idea que hemos perdido el tiempo esperando, soñando. Perdiéndonos el olor de domingo de un parque mojado por la lluvia de un sábado. Las paradas que corren por las ventanillas de cristales rallados del tren. La lluvia que las moja, las gotas veloces estrellándose en diagonal. La gente que sube y baja, con sus vidas extraordinarias o simplemente ordinarias. Los gofres recién hechos que hueles de reojo desde debajo del edredón. Los paseos con banda sonora ( http://www.youtube.com/watch?v=Dyo4tNwNIvQ&feature=fvsr ), las risas estridentes que rompen el gris del cielo. Las nubes desafiantes. Un leve rozar de dedos, una borrachera tonta y una mano que sujeta tu frente. Un mordisco enfadado, un pintalabios rojo, unos pantalones de pitillo, y un paraguas roto. Esto es lo que hacemos las malas personas.

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21 mar. 2011

Cosas que hacer antes de morir.

1. Conseguir una camiseta con el nombre de la capital del condado de Kansas.
2. No dejar que en ningún día 17 más, ocurra algo malo.
3. Mirar a los ojos al Kilimanjaro y saludar a los elefantes que pasean por su falda.
4. Volver a casa.
5. Tener un hijo, o 12, pero con uno me conformo si su nombre es valenciano.
6. Que el Viñarock nunca deje de ser sagrado.
7. Vivir por lo menos en 5 sitios diferentes, me quedan 3.
8. Tirarme en paracaídas.
9. No vender a mi alma, la gemela.
10. Pasar una navidad en Kentucky o saber que son las palomitas de pollo.
11. Volver a confiar en el ser humano.
12. Cortarme el pelo corto.
13. Volar en avión al menos, una vez por año.
14. Aprender a hacer snow.
15. Ir sola de safari y no tener ni una foto de ello.
16. Gastar unas vacaciones en marcharme con una ONG.
17. No sobrevivir a aquellos que quiero.
18. No utilizar el láser para borrar mi tatuaje.
19. Enamorarme.
20. Dormir en la calle.
21. Aprender cada día, algo nuevo.
22. Salir en la tele, sin querer.
23. Que mi pala continúe partida y mi tabique originalmente desviado.
24. Ir a un concierto de Estopa, (a otro más).
25. Tener muchos zapatos de tacón, para luego preferir ir en zapatillas.
26. No convertirme en mujer florero.
27. Dejarme la ginebra y pasarme a algo más light.
28. Aprender a tocar la guitarra o a acariciarla.
29. Crear una cápsula del tiempo con toda la mierda que acumulo por los rincones.
30. No cambiar de colonia, para que un olor me defina.
31. Dejar de morderme las uñas y de ser bipolar.
32. Dedicarme otra canción.
33. Imprimir todas las fotos.
34. Probar las tortitas.
35. Tener entre mis manos un trozo de desierto.
36. Saber quién es la madre de los hijos de Ted Mosby.
37. Hacer volar servilletas en la boda de Jordi.
38. Ver Seven.
39. Saber mantener una conversación en inglés de más de tres palabras.
40. Ir a Disneyland.
41. Knock knock Penny? knock knock Penny? knock knock Penny?. para contarle al que me abra que: NOT PENNY'S BOAT.
42. Dejar de roncar.
43. Uauh.
44. Ver un partido de los New York Knicks.
45. Aprender a cocinar.
46. Cambiar el orden de mis apellidos.
47. Salvar a alguien de algo que no se vé ni se explica.
48. Reír a carcajadas.
49. Caerme de una litera.
50. Conseguir que alguien diga en el funeral que soy inolvidable.
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19 mar. 2011

Tú no me ves.

Tantas risas esparcidas por ahi,
yo delirando corazon, esto va asi,
tanto que si que no que si que no que si,
dejame al menos un trocito para mi.
Como pica recordarte…
Que delgado me dejaste...
Y es que tú no me ves.
Bicho eres un bicho,
vuela bicho, eres tan bicho.
Bicho eres mi bicho,vuela bicho, alto y preciso.
Veo peliculas, no paro de mentir,
sales en todas al principio y en el fin,
tengo resaca de ginebra y burger king,
tengo un poquito de materia para huir.
Vuela bicho.

18 mar. 2011

No estés triste.

Hoy me apetece morirme en un bosque de Canadá, entre las hojas color ocre de arce tan típicas. Para que, al final, mi cuerpo en descomposición sea una 'tipiquez' más del paisaje. Me apetece bajar a andar sin rumbo, pero las calles están llenas de gente que odio. Coserme una sonrisa y dormir eternamente. Tengo ganas de que vuelva mi suerte, y mi camino y dejar de andar dando tumbos y estar segura de algo que no sea de que me estoy equivocando. De si, mi mente se obnubila instantáneamente, que se quede así y no que me devuelva a la realidad a golpes. Siempre he odiado la sensación de oír a los demás a lo lejos, cómo si estuviera en el fondo de una piscina, de las del suelo azul de cuadritos, con su césped y su chalet incluido. Hoy me apetece dar una patada y que salga uno, los otros sesenta y nueve se pueden morir. Cruzar el puente de Brooklyn. Necesito mi libro, abandonado en la mesita de noche, de una ciudad cualquiera. Tengo que encontrar otro sitio para vivir que no esté invadido y empezar a ser mejor persona, o peor. Quiero volver a mi vida de antes, a la de la borrachera del sábado y el pollo de los domingos en falsa compañía. A mi anterior cuenta corriente, a que no me cueste conciliar el sueño en una cama a 40 centímetros del suelo. Me apetece un padre nuevo, con el que me muera por compartir un menú chino para dos, después de 15 días sin verle, o bueno, no, más simple, al que pueda mirar a los ojos. Quiero perderme otra vez en el gotelé. Y no quiero estar tan cansada como para no pensar en nada antes de dormir, ni al despertarme. Debería acordarme otra vez de los cumpleaños de todo el mundo, y volver a presumir por ello. Es justo que pudiera ahora mismo enamorarme de cualquier persona, o cosa, a ciegas. Hoy debería dormir tranquila, como el resto y no necesitar de series cómicas para conciliar el sueño. Poseer una lengua limpia y un corazón entero.

17 mar. 2011


Pasar una navidad en Kentucky y saber lo que son las palomitas de pollo.


15 mar. 2011

Cuando ninguna canción habla de tí.

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8 mar. 2011

120 segundos.

Creía estar empujando yo con ella. Los ojos del padre brillaban casi igual que los míos. La madre me miraba pidiéndome ayuda con gritos mudos. El sudor le caía por la frente. La sangre en las venas de las manos se arremolinaba e intentaban soportar el esfuerzo sobrehumano que estaba haciendo. Empuja, vamos, otra más, ya está aquí. Mira, ¿lo ves? Es la cabeza de Fátima, mira que pelo más oscuro tiene. Venga, tú puedes mamá. Y ella que niega con la cabeza, cree que no es posible soportar más dolor. La voz se le queda a medio camino entre garganta y labios. Y de repente, algo no va bien. El corazón de Fátima empieza a latir cada vez más lento. Se está apagando dentro antes de ver la luz. Vamos, tienes que hacerlo, sí o sí. Y casi sin quererlo, Fátima nace, la dejamos encima de su madre, pero no responde, le acaricio la espalda con fuerza, le hablo fuerte al oído, le araño con las uñas la planta de sus diminutos pies, nada. Llévatela. Cómo una muñeca rota, con la sábana verde, la acurruco en mis brazos y echo a correr. La sangre de la madre me mancha la ropa, por fuera, y por dentro, hasta llegar muy adentro. Fátima viene rota. Dejamos de respirar a su lado, no sé si para compadecernos de ella, toda nuestra vida entera gira ahora entorno a la niña. Es increíble la sensación de que en un instante, no importe nada más, de tener la mente tan en blanco, de poner cada uno de tus sentidos en intentar resucitar a alguien. Le susurramos al oído, le decimos cosas bonitas, cosas que nunca recordará, pero que en este momento es lo único que tiene. A los 2 minutos, después de una eternidad, y por arte de magia, nos dá una bocanada y abre sus enormes ojos negros rasgados tan típicos de su raza, los dos ojos más bonitos que he visto jamás, con la mirada más brillante del mundo y empieza a llorar, el llanto que me ha hecho sonreír hoy y que se ha convertido automáticamente, en un pequeño placer imborrable de mi vida.

7 mar. 2011

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Mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero,
mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros,
mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas.
Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera,
una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera.

4 mar. 2011

Por verte sonreír.

Buscaba apoyo a través de la ventana empañada del coche, en la calle. Las farolas rezando su peculiar luz amarilla tintineante apenas perceptible para el ojo humano, se mantenían erguidas, calladas, sin dar apenas una pista. Le lloraban los ojos. Ella no era, eran sus ojos, su cerebro intentando creer palabras de apoyo que también necesita para mantenerse en pie. Luchar contra quien no quiere hacerlo es tan inútil como darse de cabezazos con la pared. Te haces daño tu mismo, estallando los puños contra algo tan duro como las piedras. Intentando rajar un pecho de hormigón para ojear dentro. Sin miedo a que encontrarse, pues lo que pasea esta hecho del mismo material que los muros. Gritarle a una estatua. Todo esto es Pereza. Las canciones de amor. Las cosas con forma de corazón que se regalan con ellas. Las noches salpicadas de estrellas. Los helados de chocolate compartidos. Los refranes empalagosos y los besos babosos y largos. Como la mujer que no seguía la línea roja, que caminaba sobre ella. Como los analfabetos. Y los señores cocodrilo. Como unos días grises de color humo por la niebla de Barcelona. 600 euros que se mueren de risa y el frío de marzo que se muere en mis huesos. Morfeo con su bufanda blanca al acecho de ellos. El kebabero simpático que esconde algo. Como un partido de fútbol perdido. Como unos macarrones sin queso para comer. La añoranza de una peca. Las indirectas directas. El gato del Raval por conocer. Mis manos feas. Las bromas que duelen sin querer. Una chica bipolar que canta el himno de su equipo a la perfección. El 2º dedo del pie destroza la perfección de una muñeca. La gente sonriente con cáncer. Una pulsera marrón y dorada, que se destiñe con el agua corriente. Toda la ropa que no te gusta. Dos entradas para casi cien conciertos. Soledad. Fotografías, libros, dos camas. Una hoja de las Ramblas. Vino encima de la nevera. Bombones al lado. Un móvil sin contactos. Palabras en inglés desperdigadas por la mesa de cristal. La balada del despertador. Las cosas que más odias de mí. El despertador verde sin pilas. Las pilas que ruedan por la mesita de noche hasta caer en la moqueta. El vestido de flores en el suelo. Las botas en la escalera. Las llaves colgando de la cerradura. Un olor que viene de años y que está a punto de reventar tu nariz. La punta de los dedos cerrando una puerta, y otra, y otra, y otra… Hasta que ya no queden más, porque no se hacerlo para que sea de corazón.