23 sept. 2011

INSOMNIO 9

No puedo dormir.
No sé si es por el Red-bull del desayuno, por la siesta sin la que ya no puedo funcionar o por el mal sabor de boca que me ha dejado este libro tantas y tantas veces recomendado por ella. Debería saber ya, lo poco que me atraen las historias de drogas, sexo sin sentido y narcos costarricenses.
Y deberá ser por eso.
Porque hace ya días que caigo inconsciente en el otro lado de la almohada, incapaz de generar un solo pensamiento antes de caer en un sueño profundo, muchas veces aliñado con pesadillas en las que se me caen los dientes (si, los dientes), y que parece ser presagian que algo malo va a ocurrir. Obviamente nunca le doy la mayor importancia más que al sobresalto y la angustia de los primeros segundos del despertar.
Si, se puede decir que estoy bien, está claro, tengo el blog abandonado. Mi terapia. Aunque siempre es bueno dejarse caer en estos lugares, en noches como esta para reafirmar que seguimos pensando. Y pensando en algo más allá que en los amigos (dudables muchos ellos en estos días que corren) y las cosas (que no son más que cosas, si, lo siento, tenías que saberlo) que nos rodean.
Soy consciente de que muchos creen que lo que estoy haciendo no es lo correcto y de que en intentos desesperados por llamar la atención, van provocando con sus vidas perfectas que lejos de producirme envidia, desatan carcajadas y no solo las mías… Las de más gente de las que te podrías imaginar. Porque tú más que nadie, detestas lo que estás haciendo.
La verdad es que tienes que saber que no hay marcha atrás. Realmente sería capaz de borrar todos tus recuerdos de un plumazo porque ya no eres la persona que yo conocí, y sé en el fondo que tú tampoco eres del todo quién quieres ser. Pero ese es tú problema, y ciegos hemos estado todos. Mi consejo es el de dejar de fingir, aunque es complicado hacerlo del todo y te quedas bastante solo, vives mucho más tranquilo.
Porque no quiero amistades de salir de fiesta y que realmente no tienen ni idea de cuál es el motor que mueve tu vida, ni gente que me juzga y se me tira al cuello aunque haga varios meses que no me ven. No quiero gente que me hable de cosas absurdas las 24 horas del día. Ni los que te amargan cuando no tienen ni puta idea de cuál es la otra parte de la historia.
Lo que necesito es a gente como Eva. Eva es perfecta, es la máxima expresión de la bondad y la transparencia. Eva siempre está pendiente de mí, y cuando estás mal se vuelve más dulce aún si cabe. Eva sabe todos mis secretos, y no le hizo falta demasiado tiempo para saberlos, porque se le nota en los ojos que estará a mi lado para siempre. A veces, me gustaría ser un poco más como ella y no montar en cólera por nimiedades. Aunque está claro que yo soy así. Y la personalidad de cada uno se puede atenuar, con mucho trabajo, pero siempre, siempre, algún día, acaba saliendo. Y el que la cambia, es porque realmente no tenía ninguna definida.
No, no he dejado de pensar, ni de darle vueltas a las cosas y de buscar todos sus rincones.
Han cambiado los sueños, la rutina y las relaciones. Echo de menos la madurez de Gemma y de Alberto, y la verdad es que no la encuentro aquí en ninguna parte. Se podría decir que echo de menos hasta la lista de pacientes que me esperaba cada día apoyada en la mesita de metal, a ellos, sus nervios, sus agradecimientos sinceros y hasta sus malas palabras. De esa satisfacción que me acompañaba por las noches en el sofá amarillo cuando todo tenía un sentido aplastador.
Y en cierto modo, el hoy también lo tiene, pero es tan difícil… Y la verdad es que ya no creo tanto en mí, por eso ya no hago fotos tampoco. Aunque todo cambiará, de eso estoy segura, porque todo ha cambiado mil veces ya…y lo hará otras tantas, y entonces tendré un flash esperándome. Un flash, una carpeta en el escritorio llena de inspiración. Y sé que lo conseguiré, no sé cuantos años tardaré, pero es algo que parece que está escrito. Eso, y que los fantasmas de todo tipo se vayan a joder a quienes necesitan bajar de las nubes a ostias. Que yo ya he tenido suficiente.

17 sept. 2011

Nunca te vas del todo.

Era como si al girar la cabeza para apoyarla en la cara contraria de la almohada , me hubiera teletransportado allí, con la oscuridad abrazándome y el silencio relativo como compañero de cama.
La nostalgia es una buena excusa para volver a escribir, las dudas que envuelven los pasos que titubeas, …o el miedo.