26 ago. 2012

CARRETERA Y SPEED, TODA LA NOCHE.
TODA LA NOCHE.

20 ago. 2012

Autocantar.

Desde aquí, desde mi casa, veo la playa vacía, ya lo estaba hace unos días ahora está llena de lluvia...
Y tú ahí sigues sin paraguas sin tu ropa paseando, como una tarde de julio, pero con frío y tronando.
¿Se puede saber qué esperas, que te mire y que te seque? 
¿Que te vea y que me quede tomando la luna juntos?
La luna, tú y yo expectantes, a que pase algún cometa o baje un platillo volante.

Y la playa llora y llora y desde mi casa grito, que aunque pienso en abrazarte, que aunque pienso en ir contigo, el doctor me recomienda que no me quite mi abrigo, que no esté ya más contigo y yo no puedo negarme pues el tipo soy yo mismo.
Estudié mientras dormías y aún repaso las lecciones una a una cada día.

Yo no puedo aconsejarte, ya es muy duro lo que llevo, dejemos que corra el aire, y digámonos adiós. 

Aunque siga suspirando por algo que no era cierto, me lo dicen en los bares, es algo que llevas dentro 
que no dejas que te quieran, sólo quieres que te abracen y publicas que no tuve ni valor para quedarme.
Yo rompí todas tus fotos, tú no dejas de llamarme.
¿Quién no tiene valor para marcharse? 
¿Quién prefiere quedarse y aguantar? 
Marcharse y aguantar.

5 ago. 2012

Adiós, adiós.

Vivimos felices hasta que nos asqueamos.
Se me pega a las piernas, me araña, me estira de las bragas, se arrodilla y me compra un regalo. Se ríe, doy un portazo, me ignora, se vuelve a reír y me abre su portal. Me invita a cerveza y a arroz.
Me dá asco, su cuerpo, su casa y su cama. Todo menos sus dientes. Podría tener orgasmos sólo con pensar en sus dientes.
Traga y baja. Me suplica que se la chupe. Me río. Empieza tocándome las manos en los créditos de cualquier película de mierda.
Me llama loca y acaricia al animal. Luego me lame.
Me maltrata, me estira del pelo, me muerde las tetas. Oigo el ruido de sus anillos chocando contra mí. Sus mil pendientes tintinean. Se ahoga, tiembla. Venera mi culo. Me tiemblan las piernas como antaño, los muslos golpeando su cabeza rítmicamente. Pero me asquea, hace tanto calor. Y eres tan...
Adiós.
Vivimos asqueados por dentro.