27 feb. 2013

"¿Quieres saber qué me gusta de ti? 
Que me rechazaste. 
Que eres delicado. 
Que estás asustado. 
Que eres guapo, que estás fuera. 
Que me provocas ternura.
Que me excitas…
 Que estás igual de atrapado que yo."

20 feb. 2013

Propuesta de trabajo: ANÉCDOTA.


Se bajó el telón y encendieron las luces.
La luz amarilla invadió el teatro rojo, y mi madre todavía criticando las sillas que nos habían asignado, luchaba por salir de aquella estrecha hilera de sillas aterciopeladas color carmín y de su falsa sensación de lujo y comodidad. Movía los labios, y refunfuñaba por lo bajo, a la vez que arrastraba sus pequeñas manos llenas de anillos dorados por la baranda del palco.
En la fila de más arriba, mi hermana caminaba lentamente detrás de mí. Me atrevería a decir que sin pensar en nada. Mi hermana tiene siempre mucha suerte para no ir fijándose dónde pone el pie.
Aprovechando la lentitud, saqué el móvil y llegó mi hecatombe personal. Otra vez el trabajo, que no podía darme ni siquiera las pocas horas de tregua que le había pedido.
Por mucho que adores tu trabajo, incluso si este es tu vida, cuando pasan los días y tu cabeza no piensa en otra cosa, acabas odiándolo.
Empecé a bajar las escaleras atropelladamente, dejando a mi madre y a mi hermana por detrás con un chillido, cruzando por delante de las parejas felices que se hacían fotos delante del cartel de la obra. Tenía ganas de llamarles idiotas. ¿Es que nadie tenía prisa un domingo por la noche?
Anulé rápidamente la cena de chicas que teníamos planeada desde noviembre en honor al 45 aniversario de mi madre y decidí por las tres comprar comida para llevar.
Notaba cómo iba perdiendo poco a poco los papeles y fulminé a un borracho que osó ponerles calificación a mis piernas cuando pasaron por delante de sus ojos rojos.
Ya se me había escapado alguna lágrima pero lo que me acabó llevando al límite fue el coche. Odio el coche, conducir y todo lo relacionado con ello. Mis primeras palabras de la mañana casi siempre suelen ser insultos al volante.
Y todo fue cómo hace un año y con los mismos espectadores. Si no fueran quienes son, estoy segura que lo primero que harían después de sobrevivir a mí, sería pedir que me encerraran.
Dejé pegadas las manos al plástico y la voz en alguna calle del centro de Valencia. Casi nunca me pongo así y nunca delante de alguien que no me conoce lo suficiente y entiende que la historia no va con lo que acaba de ocurrir.
Todo en mí tiene un trasfondo de mierda que apesta. Me encuentro gritando y diciendo mentiras mientras mi conciencia se mofa sentada y con los pies colgando en el porche de mi cabeza. Lo sabe ella y lo sé yo. Necesito ayuda. O creo que un beso.
Y es que odio forzarme a escribir, aunque esto haya empezado cómo un estúpido ejercicio de un curso de narrativa. Esto significa ponerme a pensar en mí cuando soy feliz. Yo sólo escribo cuando no lo soy. O cuando lo soy al máximo y me enamoro, cosa que no suele ocurrir nunca.
He bautizado mis problemas con nombres y apellidos, los tengo a mano, en una cajita, para jugar con ellos. Podría matarlos, pero no quiero tener que pasarme la vida entera escribiendo día y noche, además, joder, no estoy preparada para morir...

19 feb. 2013

'Y respirar tan fuerte que se rompa el aire,
aunque esta vez si no respiro es por no ahogarme.'

16 feb. 2013


Ya tienes 29, ¿qué te ha regaló tu novia?
Tu novia, delgada y rubia. Rica y psicótica, que no dejaba de llamarte al móvil cuando estabas conmigo. Era ridículo hasta el diminutivo que le tenías puesto.
¿Todavía tienes aquel coche? Hace 3 años que no subo, que no me coges en brazos y que no escuchamos Oasis.
¿Sabes? Te has dejado un pelo horrible y te vistes como un pijo de derechas. ¿Eras de derechas o te has vuelto?
¿Hablas todavía con tu novia la del Erasmus? Esa si que era guapa. Pero la engañaste también, y yo engañé a mi madre y a otro chico con el que estábamos engañando a otro más. Cayó el diluvio universal aquella noche, ¿te acuerdas?
Luego te volviste a ir a esa mierda de país en el que no paraba de nevar. Y yo no fui. Y luego volviste y me colgabas perchas de los pantalones vaqueros y tengo una camisa blanca por ti.
¿Has terminado la carrera? Seguro que ya no hablas ni valenciano.
Tu novia es un rollo y no te deja hablarme.
A mí me llamabas princesa cuando me pegabas en el culo, ¿ella te deja?, yo no le dejo a nadie.

14 feb. 2013

Because I love you so much baby.


http://www.youtube.com/watch?v=jop0IjxwecM

9 feb. 2013

Me llamo L, tengo 24 años y los ojos marrones como el café. No me gusta el café, excepto su olor. No he cambiado de olor desde que cumplí 16 años. Cambiaría antes de nombre que de olor. Supongo que eso es lo que me ha traído tantos problemas.
Una vez se me cayó un armario entero encima y ví en una película una bonita teoría sobre el surco labial. Al surco labial también se le puede llamar filtrum labial, eso lo aprendí estudiando mucho. No es que eso me costara, pero bueno, fue medio año de aprender muchas cosas y muy rápido. Siempre camino rápido, incluso una vez que me quedé coja y llevé muletas, iba rápido. Nunca me había quedado coja, sólo aquella vez, pero si que me había hecho heridas por fuera y con sangre. Muchas.
Llevo siete puntos repartidos por el cuerpo y otras tantas grapas. Dos detrás de la rodilla, tres más en la barbilla y dos en el labio. Los del labio no se ven y no sé si alguien los ha notado al besarme. Yo si que los veo cuando me pinto los labios de rojo.
Me pinto los labios de rojo por si alguien me hace una foto en blanco y negro. Tengo un montón de fotos en blanco y negro de cuando fui a París en avión. Ya he perdido la cuenta de las veces que he subido en avión, he perdido la cuenta de muchas cosas que dije que jamás olvidaría. Sin querer.
Querer he querido poco, pero con mucha fuerza, como cerrar fuerte los ojos y apretar los dientes, igual.
Tengo uno que es como un vaso de cristal, como cuando les das un golpe y no se rompe, pero se queda resquebrajado para siempre y tienes que ir con cuidado porque hasta un soplido podría hacerlo estallar en mil pedazos. Lo mismo me pasó con la ilusión, se resquebrajó una noche mientras soplaba por la ventana.
La ventana de mi cuarto da a tres paredes y nunca he podido ver la luna desde la cama. La cama ya no está dónde estaba, pero todavía no se vé la luna. He visto muchos eclipses de luna y sólo uno de sol. He perdido la cuenta de muchas cosas, pero no se me olvida el frío y los despertadores de madrugada para ver a la luna hacer magia. De pequeña quería ser astronauta y viajar a la luna. Sólo yo y otra niña pelirroja de mi clase queríamos ser astronautas, nunca se lo he oído decir a nadie más. Ella hoy es profesora, y yo, bueno, yo soy yo. Y lo soy porque mi madre siempre decía que yo sería la primera mujer española en viajar a la luna. Una vez pintamos las dos en una cartulina gris el sistema solar, Júpiter nos quedó increíble. Pero bueno, es que Júpiter lo es. Aunque no tanto como ella. Ella también huele siempre igual y de eso tampoco me olvido ni creo que me olvidaré nunca.


http://www.youtube.com/watch?v=cg_dRAmSzvA

5 feb. 2013

'Creo en los fantasmas terribles de algún extraño lugar y en mis tonterías para hacer tu risa estallar.'

2 feb. 2013







- ¿Me esperaras? 
- ¿Es un reto? 
- No. 
- Ya lo veremos.