24 nov. 2014


"Cuatro mil días después de aquel año obcecado
detecto que al fin te dignaste
a cumplir con la cita inaudible,
y me alegro, y me enfado a la vez.

Después de estudiar con cuidado este caso
ejerciendo a la vez de fiscal y abogado,
de juez imparcial,
sentencio lo nuestro
diciendo que el fallo más grande
pasó por guardar
solamente los días más gratos
y olvidar los demás.

Mirarte de frente.
Admito en voz alta
que no pocas veces he sido tentado
en coger mi esperanza
y lanzarla sin más a la fosa común
donde yacen los sueños
que nos diferencian."

2 nov. 2014

"¿Por qué callar si nací gritando?"

El cansancio está a punto de matarme. Huelo a crema robada y un pelo que ya no es el mío, me está empapando la camiseta. Tú estás lejos, y tú…bueno, ya ni estás. Pero ya me lo dijo A el otro día, al fin y al cabo, siempre estamos solos. Creo que tampoco quería consolarme.
Mañana vuelvo, después de estar dos meses perdida.
Vuelven los despertares a mitad de noche, los teléfonos a sonar de madrugada, el peso más grande del mundo cayendo sobre mis hombros, el quedarse sin respiración, el disimular el sueño, y el pánico. Los gritos, las preocupaciones, la responsabilidad. Pero sobre todo, vuelve el dar la vida.
El mirar desde la puerta como dormís tranquilas, el oíros llorar, el caerme las lágrimas por debajo de la mascarilla, las caricias, las sonrisas, la gratitud, la felicidad, mi casa, mi sitio, irme a dormir de esa manera. Y tengo miedo, porque aún no he aprendido a decir que no todas esas veces que quiero, porque aún no se nada de vosotras, porque aún no he encontrado mis formas, pero nadie tiene más ganas que yo, y las ganas y la ilusión muchas veces lo pueden todo.
Que aunque mis manos aún no lo sepan, nacieron grandes para esto.

28 oct. 2014














Quizás de ahí viene el problema, de que no moriría por mí.

14 sept. 2014

Me tenéis harta. HARTA. Y utilizada.
No os aguanto. A nadie. A ninguno. Hoy no os soporto.
Me habéis estropeado el final de la semana. Lo empezasteis a estropear todo hace 3 días.
Y yo, aún, dulce.
Mentiroso. Te odio.
Moríos. Dejadme en paz.

22 ago. 2014

Canción para nadie.

Paseaba por las calles junto a esas dos personas que creo tan importantes en mi vida, en la de verdad, sintiéndome cada vez más y más ajena a ellas. Sin encontrar ningún nexo de unión entre mis pensamientos y los suyos.
Sentada en la mesa, mirando el líquido amarillo helado en el vaso sin levantar la vista para no encontrarme con mi reflejo en el cristal. Incapaz de hablar, ni de contar nada. Invirtiendo el tiempo en guardar todas las imágenes que pudiera de ella para momentos como éste.

La ciudad es como tú, tan buena y tan mala.
Tan bonita que me pone tan triste que podría llorar, y esta vez arrebatada tan rápido, que ahora me encuentro aquí, con las lágrimas corriéndome por las mejillas con ganas de pagar un tren en el que esta vez no quepan fotografías, ni recuerdos, ni la absurda idea de volver a rescatar a nadie.

Cuando te paras a pensar si te estás equivocando, ya lo has hecho. Hace ya tiempo, muchos días, meses, años.

Es como si un día te das cuenta de que a la felicidad siempre le faltará un trocito, porque tú quieres, porque te has rendido y no quieres implicar a nadie más en tu historia.

Pero aún, por si acaso nadie se decide a salvarme, le tengo guardadas mis mejores bromas.

1 jun. 2014

"Las vidas posibles de Mrs. L."

27 may. 2014

"Ha explotado de repente en el parto de millones de verdades pequeñas y astilladas, células toscas e inermes de una realidad que se ha roto con ellas, sin dejarme instrucciones para su reconstrucción."

21 abr. 2014

"Yo te veo más como una simpática matroncilla post-adolescente y pseudo-skater con ínfulas de fotógrafa y cierta tendecia a la bipolaridad."

16 abr. 2014

Pereza.

Camino arrastrando los pies. Me duelen las zapatillas que me he comprado con ese dinero, no me pegan nada, me hacen ser de lo más dulce. Como tú dices. Que poco me conoces. Que asco me da la gente que no me conoce y a la que tengo que explicárselo todo de nuevo.
Llevo la camisa manchada de vino, la gente me mira en el metro. Me dan igual. Han vuelto a darme igual. Ya nada importa demasiado, como en 2010. Se podría decir que he vuelto.
Volviendo por la calle oscura he intentado llorar y no me ha salido, ya estamos. Ya lo tenemos.
He estado a punto de coger el coche e ir a verte, aunque sea de lejos. También he estado a punto de ir a verte a tí, pero verte a tí significa olvidarme demasiado deprisa de todo lo demás y empezar a vivir una vida de locura. De películas, de cigarros liados, de cervezas. Y sinceramente, aunque haga mucha fuerza, no me tiemblan las piernas. Ni la voz.
Llevo los talones llenos de heridas e intento cuidarlos con Diazepam. Me ahogo por las noches, cuando no hay nada, ni tampoco al despertar. Cuando me levanto sin pensar en nada y me duermo vacía.
Me odio, me odio, me odio. Como no se puede odiar a nadie más.

7 feb. 2014

'Echando de más lo que un día echaste de menos.'