22 ago. 2014

Canción para nadie.

Paseaba por las calles junto a esas dos personas que creo tan importantes en mi vida, en la de verdad, sintiéndome cada vez más y más ajena a ellas. Sin encontrar ningún nexo de unión entre mis pensamientos y los suyos.
Sentada en la mesa, mirando el líquido amarillo helado en el vaso sin levantar la vista para no encontrarme con mi reflejo en el cristal. Incapaz de hablar, ni de contar nada. Invirtiendo el tiempo en guardar todas las imágenes que pudiera de ella para momentos como éste.

La ciudad es como tú, tan buena y tan mala.
Tan bonita que me pone tan triste que podría llorar, y esta vez arrebatada tan rápido, que ahora me encuentro aquí, con las lágrimas corriéndome por las mejillas con ganas de pagar un tren en el que esta vez no quepan fotografías, ni recuerdos, ni la absurda idea de volver a rescatar a nadie.

Cuando te paras a pensar si te estás equivocando, ya lo has hecho. Hace ya tiempo, muchos días, meses, años.

Es como si un día te das cuenta de que a la felicidad siempre le faltará un trocito, porque tú quieres, porque te has rendido y no quieres implicar a nadie más en tu historia.

Pero aún, por si acaso nadie se decide a salvarme, le tengo guardadas mis mejores bromas.