1 nov. 2016

Hola, he vuelto, quizá algo más pronto de lo que quisiera. Acabo de despertar del coma, pero aún no puedo moverme. Trago saliva y me invade una sensación de felicidad que apena dura un segundo, estoy viva. Pero... Siempre hay un pero.
Lo último que recuerdo es mi cuerpo chocando contra el suyo a toda velocidad, quedarme tendida en el suelo, desnuda, como en esas pesadillas, intentando gritar y la voz muriendo en la garganta antes de ver la luz. Después las lágrimas intentando agarrarse sin éxito a mis sienes para caer en los oídos y ahogar el sonido. Más tarde, todo se hizo negro. Me dejé querer, me dejé alimentar, limpiar, curar y follar. Hasta hoy.

26 jun. 2016

Odio que tu corazón se me escape.

30 may. 2016

#rememberwhen

A veces se me olvida que he tenido 22, que vivía en el primer piso del número 65 de la calle Tapioles, una de esas que suben a Montjuic desde el Paral.lel. Se me olvida que me mordía las uñas, me las pintaba de azul hortera, era enfermera de quirófano y llevaba flequillo. Que tenía las pestañas largas y que me acostaba con independentistas que escribían canciones de rap para su abuela, (casi res). Que usaba sombra de ojos negra a diario y fumaba marihuana cuando él aparecía en Sants e ibamos a montar nuestra gresca particular al Razzmatazz, que luego me sujetaba la cabeza cuando vomitaba y así hacíamos las paces. Y nos creíamos de película en las Ramblas, ya ves tú.
Se me olvida y veo las fotos y me acuerdo que de aquello no aprendí nada más que a sujetarme la cabeza yo misma cuando me paso tres pueblos con la ginebra, y casi que tampoco...

6 may. 2016

Creo que estás más ciego que yo.

"Y me dejaste, y ya no quiero verte. Y ahora bebo como un irlandés, fumo como un condenado a muerte, ya ves, contigo no puedo ser libre, es como vivir atrapada en una escena de Arthur Miller. Soy una killer, me deslizo, soldado de fortuna, vivo con la culpa y agonizo, caigo al precipicio cuando te acaricio en sueños, y me desquicio, con tu sonrisa de diseño. No pierdo fuelle, no veo la tele, no, no me adapto a esta sociedad, a veces pierdo los papeles. Yo, vivo encerrada en la tienda de discos de alta fidelidad. ¿Quieres estabilidad, seguridad, sentirte cómodo? Ah, yo que va, yo soy una nómada. Tu mente ninfómana, tu cuerpo rígido, esclava de las circunstancias de este poema etílico. Me enseñaste a ser una cínica, una pícara. Esclava del bolígrafo, un cerdo sin cura, que piensa en tu recuerdo y todavía se le pone dura. Desidia. Tu mirada eléctrica, contra mi insobornable sentido de la ética, el viaje a Sudamérica que nunca hicimos, y lo sabes, porque eres un histérico, inestable. Y no cabe más dolor en el folio, ojalá fuera una buena chica, como tu novia, pero no, que va, mi jardín del Edén, mi Eva, me refugio en tu cueva, me transporta, me eleva, esta libido longeva que no acepta sobornos, por eso sueño con tu novia, una pala y cloroformo. Por eso mi mente es un horno, por eso veo tu cara en cada actor de cine porno."

1 may. 2016

Azul.

Me dueles. Sé que no quieres, que no es a propósito, que incluso te gustaría evitarlo, pero me dueles.
Entre las piernas, en la cabeza, pero sobretodo en el centro del pecho.
Me dueles porque no hay segundo que no quiera estar contigo, dejando caer todo el peso de mi vida egoístamente encima de tí. Como cuando me fallan las piernas después de hacer el amor y me sujetas fuerte en silencio. Así, para que nunca me caiga.
Me dueles y por ello te dejaría, pero no puedo vivir sin tí, y en el fondo creo realmente que tengo que dejarte ir, pero ya me resulta imposible aún intentando buscarte mil y una pegas, como la de ser demasiado alto y que tu mano llegue a duras penas a la mía, esa historia idiota y sin sentido de que me das mala suerte o que tu pecho es demasiado duro como para ver las películas desde ahí.
Te dejaría pero es que no puedo parar de acariciarte la nuca cuando parece que estás dormido. De arañarte la espalda cuando me la das. No puedo dejar de sonreírte desde tus rodillas. De meter mi mano en tus pantalones. No puedo apartarme del centro de tus fotos, ni de tu lado de la cama.
Me dueles porque mis verdaderas historias no sé empezarlas de otra forma, ni acabarlas de la misma, y me gustaría que esta durara para siempre. De verdad, aunque tenga que aprender a hacerlo.
Hace siglos que pienso que no te quiero de manera justa, hasta hoy, que me muero en tus ojos cada vez que me cruzo con ellos y que si me quedara un rato más colgando de tus pestañas, me ahogaría. Me dueles porque todo este tiempo he creído que tú me querías más a mí. Hasta hoy. Y odio ganar en esa competición, y que rabia me da que en esto sea lo único en lo que no me ganes.
Me dueles porque yo no quería quererte tanto, ni entrelazar mis manos con las tuyas en cada descuido de la humanidad, ni tener estos celos enfermizos de todas las que te han visto desnudo, y no quiero que lo sepas, aunque se me note que ya no quiero coger mis aviones con nadie más.
Me dueles porque te he hecho perfecto, porque me coges la cara siempre para darme el primer beso, porque tienes el tamaño exacto para todas esas cosas tontas que quiero en la vida.
Me dueles porque no soportaría que algún día dejaras de quererme, aunque no haya día que no me recuerdes que eso nunca va a pasar.








"Sólo existe una dicha más grande en la vida que enamorarse, y es enamorarse bien."

13 abr. 2016

El núcleo del error.

¿Cuándo dejé de ser? ¿Qué fue primero, la mala suerte o el fin? Esa mala suerte que nunca admitirías porque hay cosas peores pero que sientes que te pesa tanto en los hombros y que te hace arrastrar los pies. "Mala suerte" porque nunca dirías que fuiste tú la que confiaste. La que volvió a casa para conseguir un sueño que hoy que sé yo donde ha ido a parar y si ha valido realmente la pena cuando el corazón a veces te dice que no. La que tardó 5 minutos de más en marcar ese número de teléfono. La que no vio que ese coche frenaba por aceptar algo meses antes que ya sabía que no quería, pero creía que debía. Soy toda una profesional en aceptar y hacer cosas que no quiero. Si me equivoqué al hacerle caso al corazón cuando había que hacérselo a la cabeza, y al revés. Y por eso acabo de gritarle tanto que me ha levantado la mano. Y todos los efectos vienen por la misma causa. Mi "no acción" - reacción.
Hace mil años que siento que ando en la dirección equivocada, y van pasando cosas, con cuentagotas y aún en pleno apogeo el sueño se fuga. Demasiadas veces pienso que menos mal que existen los aviones. Y que mal cuando sabes que los coges por huir, cuando no hace falta decir que eso no está bien, por la vuelta a la realidad, cuando te sientas en la cama y la maleta se queda al lado de la puerta esperando que la deshagas. Si al menos fuera hacia delante, pero esta vez parece que vas hacia atrás.

2 abr. 2016

De qué hablo cuando hablo de follarte.

Aún no te crees que cuando te como la polla, te la como con toda el alma para arrancarte la garganta y que se abra un agujero negro en tu estómago, y me da igual que sea encima de un avión o aislados de la sociedad. Que cuando te digo que me encanta como sabes, significa que lo mejor de la noche siempre es cuando te corres acabas en mi boca, y que me encanta chuparme los dedos para que no se pierda nada.
Cuando grito, grito tan fuerte por tu culpa, y si abro los ojos entre tanta pérdida de sentido es para ver como te sufren los brazos y como el sudor te brilla en la frente.
Que no hay cosa que quiera más ahora mismo que follarte y bailarte en las caderas, porque, joder, nunca estás tan guapo como cuando te miro desde ahí, nunca lo estás tanto como cuando me frunces el ceño y me dices todo lo que te gusto.
Que me flipa como me haces sentir como una diosa cada vez que me desnudo delante de tí, que me encanta moverte el culo en la cara y por toda la habitación, y para que mentir, me encantaría que te lo tatuaras, como siempre me dices cuando te envío fotos porno antes de meterme en la ducha.
Que no hay nada mejor que elegir las bragas que me voy a poner pensando en tí, y en la expresión que vas a poner cuando me las quite.
Que te tendría detrás de mí 24 horas, que aún no te he dicho que me encantará que me estires del pelo y que digas que soy una guarra al oído mientras me follas el culo.
Que necesito que me comas la boca todos los días de la semana, mojarte hasta los codos y las sábanas y que me comas el coño de postre después de cenar pizza y ver una buena película mientras yo pinto cuadros para poner en esa casa que a tí te da tan igual.
Mojar las sillas de los bares cuando me pones la mano encima de las rodillas por debajo de la mesa, cerrar los ojos cuando me metes mano en la carretera y perder el miedo la muerte.
Jugarnos a cinco intentos de orgasmo una cena en un japonés caro.
Estirarte del pelo cuando te tengo entre las piernas y dejar que me tiemblen sin control, dormir desnuda a tu lado por si, con suerte, vuelvo a engañarte si me rozo un poco contigo.
Que me digas "ven" con los dedos, mientras te dejas caer en mi tripa, que sepas morderme las tetas con la fuerza justa y perfecta y así que vuelva a caer la bomba atómica entre las dos. Que repitas una y otra vez lo que te gusta mi cuerpo y que te pasees por el como si fuera sagrado.
Que no quiero contárselo a nadie porque no quiero que ningún mortal me lo estropee pero me enfada tanto cuando pasan mil días sin que me mates con los dedos, y si no pasaran tantos, discutiríamos y me odiarías mucho menos, y si no, ya lo verás.


21 mar. 2016

Desolation Road.

Y la estación volvió a cambiar, y ella no. Otro equinoccio con los dientes apretados y a dormir sin besos. Miraba de reojo sus ojos cansados y ni aún así era capaz de modificarse, en el fondo sabía que le daba igual. Tenía ganas pero no eran esas locas y eso le era lo más ajeno hoy. El miedo era el dueño ahora de todas sus funciones vitales, y pesaba, y apretaba su cuello como el último botón de su camisa, ese que siempre le molestaba tanto.
Y dando tumbos se preguntaba cómo se volvía a echar de menos, cómo coño se hacía.
Acurrucaba las piernas desnudas y cerraba fuerte los ojos y soñaba con mil caras desconocidas que la querían.
Volvía a inventar mil maneras de convencer a quién fuera, ¿qué más daba?, y se encontraba más en las canciones de voz rasgada que en las dulces de siempre. Nada significaba ya nada.
Y le agotaba gritarle en silencio que necesitaba aire, un golpe de suerte y de cama. Sin funcionar, volvía a pintarse los labios de rojo y a dirigirse a ningún lugar y a cualquier boca.
Y provocados por mentiras, llegaban mensajes arremolinados al móvil y el día 28 se cernía sobre ella, sin decidir que iba a hacer con sus piernas, cuando lo que más deseaba es que echaran a correr y se llenaran de olvido frío. Y pretendía que un día de estos, su lengua le diera la respuesta, pero ya dos veces la saliva se cambiaba por un portazo de puerta de coche. Y miradas de soslayo, y ni le brillaban los ojos ni la rozaba sin querer, tampoco lo culpaba.
Quería que decidiera su cuerpo y su condición de mujer, para no tener que hacerlo ella, aunque no habría quién se lo creyera, pero que más daba si era la verdad, así no se arrepentiría de lo que no había hecho, como siempre, ni le caerían las lágrimas de camino a casa por lo que habría regalado si lo hubiera hecho. Mientras tanto bebía, y reñía, todo el rato sobretodo se reñía.

13 mar. 2016

Esas ilustres amigas tuyas.

Y quizá ese sea el problema de base, que nadie es como yo, y que suerte. Y que todos los días de lunes a viernes también necesito tus besos, y sigo siendo lo mismo que era siempre, que está genial, pero no
Que la asfixia de la fidelidad vale para algo, o se queda en eso, en asfixia, y por eso pongo tierra, malas palabras, mierda, problemas, hombres... de por medio.
Y debo de estar volviéndote loco, y así vamos, a juego.

9 mar. 2016

Otra cana descubierta hoy.

18 feb. 2016

Cualquier tiempo pasado fue mejor.

Saltando de un mes a otro, los ojos llorosos corriendo por encima de mi vida, todos los años permitidos hasta 2011. En 2011 parece que termina todo.
Quizá ese sea el problema, quizá por eso rechacé Ibiza, por eso rechacé Guipúzcoa, por eso me dejé de mentiras y ni siquiera se lo conté ya a quién no me convenía. Por eso no quiero ver a nadie.
Quizá ella tiene razón, quizá no, ella la tiene siempre. Ya no quiero irme, porque ya no soy la misma persona que se fue en 2010, porque hoy no tengo fuerzas y he dejado de sentirme alguien increíble, todo eran ínfulas de juventud, y palabrería barata de alguien que ya no sabía como convencerme de que la vida a su lado podría ser una película de culto.
Incluso creo que tengo ganas de verte, y de beberte las cervezas, pero temo que quién me abra la puerta no sea esa persona que dejé hace dos años en el número 25 a las 5 de la mañana después de un día de hombre en hombre, aunque le tengo más miedo a que mi boca ya no sea la que echas de menos, la que tantas veces te ha negado.
Me duermo obligándome a querer que nos enamoremos locamente. Pero eso nunca va a pasar, ¿verdad?

15 feb. 2016

No quiero no estar a tu lado.

- Vengo de comprarte un regalo. -me dijo.
¿Qué le pasa? ¿Lo mismo que a mí? ¿Igual de solo e intenta forzar una compañía con la que poder sentir algo?
Para luego estar a mi lado y notar como la mente se le vuela.
Como la de él. Siempre detrás de mí, no le gusta que pueda verlo.
Lo cierto es que a mí tampoco me gusta demasiado verlo, ni mirarlo.
Lo miro y cuánto más lo miro, menos me gusto yo y menos siento que merezco nada más que no sea la mierda que tenía. Me descubro obligándome a sentir.
No hay día que no piense en tí y como no puedo admitirlo he puesto mi vida en modo privado. A la vez, rompo la última forma de conexión que aún dejaba por si algún día querías. Si hasta Santi me ha hecho una canción...
He besado a quién no debía, y seguiré haciéndolo toda la vida, supongo. Tú has ocupado mi hueco de la cama con quién no debías. Tú has hecho tantas cosas que no debías. Yo hago tantas todavía hoy que no debo. Como el que se me caigan las lágrimas en un baño cualquiera, después de que hayan pasado ya tantos días, los suficientes para que tú ya no te acuerdes ni de mi nombre.
Y sé que no quiero mi vida contigo, y hasta ahí puedo contar. He tenido que romper todo lo tuyo, por si acaso. Lo he roto por miedo. Tengo miedo.

9 feb. 2016

Marla sin Tyler, al final.

Shanghai 2016.


14 ene. 2016

"Ni siquiera el mismo diablo lo haría mejor.
Y el huracán de una escala descomunal, crecido en su arrogancia, por sí mismo dio una gran vuelta en espiral. Ese huracán quiso huir de su propio ser, se fue a otras ciudades convencido que a tus islas le estaba prohibido volver. Le estaba PROHIBIDO VOLVER."