21 mar. 2016

Desolation Road.

Y la estación volvió a cambiar, y ella no. Otro equinoccio con los dientes apretados y a dormir sin besos. Miraba de reojo sus ojos cansados y ni aún así era capaz de modificarse, en el fondo sabía que le daba igual. Tenía ganas pero no eran esas locas y eso le era lo más ajeno hoy. El miedo era el dueño ahora de todas sus funciones vitales, y pesaba, y apretaba su cuello como el último botón de su camisa, ese que siempre le molestaba tanto.
Y dando tumbos se preguntaba cómo se volvía a echar de menos, cómo coño se hacía.
Acurrucaba las piernas desnudas y cerraba fuerte los ojos y soñaba con mil caras desconocidas que la querían.
Volvía a inventar mil maneras de convencer a quién fuera, ¿qué más daba?, y se encontraba más en las canciones de voz rasgada que en las dulces de siempre. Nada significaba ya nada.
Y le agotaba gritarle en silencio que necesitaba aire, un golpe de suerte y de cama. Sin funcionar, volvía a pintarse los labios de rojo y a dirigirse a ningún lugar y a cualquier boca.
Y provocados por mentiras, llegaban mensajes arremolinados al móvil y el día 28 se cernía sobre ella, sin decidir que iba a hacer con sus piernas, cuando lo que más deseaba es que echaran a correr y se llenaran de olvido frío. Y pretendía que un día de estos, su lengua le diera la respuesta, pero ya dos veces la saliva se cambiaba por un portazo de puerta de coche. Y miradas de soslayo, y ni le brillaban los ojos ni la rozaba sin querer, tampoco lo culpaba.
Quería que decidiera su cuerpo y su condición de mujer, para no tener que hacerlo ella, aunque no habría quién se lo creyera, pero que más daba si era la verdad, así no se arrepentiría de lo que no había hecho, como siempre, ni le caerían las lágrimas de camino a casa por lo que habría regalado si lo hubiera hecho. Mientras tanto bebía, y reñía, todo el rato sobretodo se reñía.

13 mar. 2016

Esas ilustres amigas tuyas.

Y quizá ese sea el problema de base, que nadie es como yo, y que suerte. Y que todos los días de lunes a viernes también necesito tus besos, y sigo siendo lo mismo que era siempre, que está genial, pero no
Que la asfixia de la fidelidad vale para algo, o se queda en eso, en asfixia, y por eso pongo tierra, malas palabras, mierda, problemas, hombres... de por medio.
Y debo de estar volviéndote loco, y así vamos, a juego.

9 mar. 2016

Otra cana descubierta hoy.