13 abr. 2016

El núcleo del error.

¿Cuándo dejé de ser? ¿Qué fue primero, la mala suerte o el fin? Esa mala suerte que nunca admitirías porque hay cosas peores pero que sientes que te pesa tanto en los hombros y que te hace arrastrar los pies. "Mala suerte" porque nunca dirías que fuiste tú la que confiaste. La que volvió a casa para conseguir un sueño que hoy que sé yo donde ha ido a parar y si ha valido realmente la pena cuando el corazón a veces te dice que no. La que tardó 5 minutos de más en marcar ese número de teléfono. La que no vio que ese coche frenaba por aceptar algo meses antes que ya sabía que no quería, pero creía que debía. Soy toda una profesional en aceptar y hacer cosas que no quiero. Si me equivoqué al hacerle caso al corazón cuando había que hacérselo a la cabeza, y al revés. Y por eso acabo de gritarle tanto que me ha levantado la mano. Y todos los efectos vienen por la misma causa. Mi "no acción" - reacción.
Hace mil años que siento que ando en la dirección equivocada, y van pasando cosas, con cuentagotas y aún en pleno apogeo el sueño se fuga. Demasiadas veces pienso que menos mal que existen los aviones. Y que mal cuando sabes que los coges por huir, cuando no hace falta decir que eso no está bien, por la vuelta a la realidad, cuando te sientas en la cama y la maleta se queda al lado de la puerta esperando que la deshagas. Si al menos fuera hacia delante, pero esta vez parece que vas hacia atrás.

2 abr. 2016

De qué hablo cuando hablo de follarte.

Aún no te crees que cuando te como la polla, te la como con toda el alma para arrancarte la garganta y que se abra un agujero negro en tu estómago, y me da igual que sea encima de un avión o aislados de la sociedad. Que cuando te digo que me encanta como sabes, significa que lo mejor de la noche siempre es cuando te corres acabas en mi boca, y que me encanta chuparme los dedos para que no se pierda nada.
Cuando grito, grito tan fuerte por tu culpa, y si abro los ojos entre tanta pérdida de sentido es para ver como te sufren los brazos y como el sudor te brilla en la frente.
Que no hay cosa que quiera más ahora mismo que follarte y bailarte en las caderas, porque, joder, nunca estás tan guapo como cuando te miro desde ahí, nunca lo estás tanto como cuando me frunces el ceño y me dices todo lo que te gusto.
Que me flipa como me haces sentir como una diosa cada vez que me desnudo delante de tí, que me encanta moverte el culo en la cara y por toda la habitación, y para que mentir, me encantaría que te lo tatuaras, como siempre me dices cuando te envío fotos porno antes de meterme en la ducha.
Que no hay nada mejor que elegir las bragas que me voy a poner pensando en tí, y en la expresión que vas a poner cuando me las quite.
Que te tendría detrás de mí 24 horas, que aún no te he dicho que me encantará que me estires del pelo y que digas que soy una guarra al oído mientras me follas el culo.
Que necesito que me comas la boca todos los días de la semana, mojarte hasta los codos y las sábanas y que me comas el coño de postre después de cenar pizza y ver una buena película mientras yo pinto cuadros para poner en esa casa que a tí te da tan igual.
Mojar las sillas de los bares cuando me pones la mano encima de las rodillas por debajo de la mesa, cerrar los ojos cuando me metes mano en la carretera y perder el miedo la muerte.
Jugarnos a cinco intentos de orgasmo una cena en un japonés caro.
Estirarte del pelo cuando te tengo entre las piernas y dejar que me tiemblen sin control, dormir desnuda a tu lado por si, con suerte, vuelvo a engañarte si me rozo un poco contigo.
Que me digas "ven" con los dedos, mientras te dejas caer en mi tripa, que sepas morderme las tetas con la fuerza justa y perfecta y así que vuelva a caer la bomba atómica entre las dos. Que repitas una y otra vez lo que te gusta mi cuerpo y que te pasees por el como si fuera sagrado.
Que no quiero contárselo a nadie porque no quiero que ningún mortal me lo estropee pero me enfada tanto cuando pasan mil días sin que me mates con los dedos, y si no pasaran tantos, discutiríamos y me odiarías mucho menos, y si no, ya lo verás.