1 may. 2016

Azul.

Me dueles. Sé que no quieres, que no es a propósito, que incluso te gustaría evitarlo, pero me dueles.
Entre las piernas, en la cabeza, pero sobretodo en el centro del pecho.
Me dueles porque no hay segundo que no quiera estar contigo, dejando caer todo el peso de mi vida egoístamente encima de tí. Como cuando me fallan las piernas después de hacer el amor y me sujetas fuerte en silencio. Así, para que nunca me caiga.
Me dueles y por ello te dejaría, pero no puedo vivir sin tí, y en el fondo creo realmente que tengo que dejarte ir, pero ya me resulta imposible aún intentando buscarte mil y una pegas, como la de ser demasiado alto y que tu mano llegue a duras penas a la mía, esa historia idiota y sin sentido de que me das mala suerte o que tu pecho es demasiado duro como para ver las películas desde ahí.
Te dejaría pero es que no puedo parar de acariciarte la nuca cuando parece que estás dormido. De arañarte la espalda cuando me la das. No puedo dejar de sonreírte desde tus rodillas. De meter mi mano en tus pantalones. No puedo apartarme del centro de tus fotos, ni de tu lado de la cama.
Me dueles porque mis verdaderas historias no sé empezarlas de otra forma, ni acabarlas de la misma, y me gustaría que esta durara para siempre. De verdad, aunque tenga que aprender a hacerlo.
Hace siglos que pienso que no te quiero de manera justa, hasta hoy, que me muero en tus ojos cada vez que me cruzo con ellos y que si me quedara un rato más colgando de tus pestañas, me ahogaría. Me dueles porque todo este tiempo he creído que tú me querías más a mí. Hasta hoy. Y odio ganar en esa competición, y que rabia me da que en esto sea lo único en lo que no me ganes.
Me dueles porque yo no quería quererte tanto, ni entrelazar mis manos con las tuyas en cada descuido de la humanidad, ni tener estos celos enfermizos de todas las que te han visto desnudo, y no quiero que lo sepas, aunque se me note que ya no quiero coger mis aviones con nadie más.
Me dueles porque te he hecho perfecto, porque me coges la cara siempre para darme el primer beso, porque tienes el tamaño exacto para todas esas cosas tontas que quiero en la vida.
Me dueles porque no soportaría que algún día dejaras de quererme, aunque no haya día que no me recuerdes que eso nunca va a pasar.








"Sólo existe una dicha más grande en la vida que enamorarse, y es enamorarse bien."

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