6 may. 2016

Creo que estás más ciego que yo.

"Y me dejaste, y ya no quiero verte. Y ahora bebo como un irlandés, fumo como un condenado a muerte, ya ves, contigo no puedo ser libre, es como vivir atrapada en una escena de Arthur Miller. Soy una killer, me deslizo, soldado de fortuna, vivo con la culpa y agonizo, caigo al precipicio cuando te acaricio en sueños, y me desquicio, con tu sonrisa de diseño. No pierdo fuelle, no veo la tele, no, no me adapto a esta sociedad, a veces pierdo los papeles. Yo, vivo encerrada en la tienda de discos de alta fidelidad. ¿Quieres estabilidad, seguridad, sentirte cómodo? Ah, yo que va, yo soy una nómada. Tu mente ninfómana, tu cuerpo rígido, esclava de las circunstancias de este poema etílico. Me enseñaste a ser una cínica, una pícara. Esclava del bolígrafo, un cerdo sin cura, que piensa en tu recuerdo y todavía se le pone dura. Desidia. Tu mirada eléctrica, contra mi insobornable sentido de la ética, el viaje a Sudamérica que nunca hicimos, y lo sabes, porque eres un histérico, inestable. Y no cabe más dolor en el folio, ojalá fuera una buena chica, como tu novia, pero no, que va, mi jardín del Edén, mi Eva, me refugio en tu cueva, me transporta, me eleva, esta libido longeva que no acepta sobornos, por eso sueño con tu novia, una pala y cloroformo. Por eso mi mente es un horno, por eso veo tu cara en cada actor de cine porno."

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