11 ene. 2017

Apareces en el bar y te encuentro radiante, mucho más que otros días. Puede que sea porque te he echado de menos en el desayuno, desayunar en el bar es uno de esos pequeños placeres que me encanta compartir contigo. O igual es que estás hoy radiante, sin más. Vamos de aquí para allá, con nuestro paso más que ligero, no te das cuenta, muchos días termina doliéndome la cara, de tanto sonreírte. Desearía que a cada paso me dieras tu ya tan característico tirón de brazo para acercarme a ti y besarme. ¿Tú también lo notas? ¿También notas que cuando nos besamos todos los demás no existen? Por eso me gusta besarte en público, porque esa sensación se multiplica por mil.  Hoy es el primer día del resto de nuestra vida, bueno, como ayer lo fue, o como lo será mañana...pero hoy un poco más, o así lo siento yo, porque para más ilusión ya no me queda sitio, por compartir contigo pequeños gestos, pequeñas discusiones en las que termino de morros y un segundo después aprieto los labios fuerte para que no veas que me río, compartir la comida, mis suspiros, incluso por fin...un café, proyectos, algo de miedo y todas las ganas del mundo.

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